La Comisión Europea ha propuesto la creación de dos grandes «autopistas energéticas» que atraviesan España: una nueva interconexión eléctrica con Francia y un corredor de hidrógeno renovable que conectará Portugal con Alemania. Estas infraestructuras forman parte de un paquete estratégico con el que Bruselas busca modernizar las redes energéticas, reducir las facturas y reforzar la independencia energética de Europa.
El mensaje político es claro: Europa no puede ser competitiva, resiliente ni justa sin un sistema energético limpio, interconectado y preparado para integrar grandes volúmenes de energías renovables. Para ello, la Comisión propone acelerar permisos, priorizar proyectos estratégicos y multiplicar la inversión en redes energéticas hasta alcanzar los 30.000 millones de euros en el próximo marco financiero.
Sin embargo, esta transformación no se limita a las grandes infraestructuras transfronterizas. La modernización de las redes y la reducción de los plazos administrativos abren una oportunidad real para un modelo energético más distribuido, donde la ciudadanía, los municipios y el tejido local puedan participar activamente en la producción y gestión de la energía.
En este contexto, las 𝗖𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗘𝗻𝗲𝗿𝗴𝗲́𝘁𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗟𝗼𝗰𝗮𝗹𝗲𝘀 dejan de ser iniciativas aisladas para convertirse en una pieza clave del nuevo sistema energético europeo. Permiten que la energía renovable se produzca y se consuma en el territorio, fortalecen la autonomía local y contribuyen a una transición energética más justa y participativa.
𝗖𝗢𝗠𝗘𝗡𝗘𝗥𝗚 trabaja precisamente en ese punto de conexión entre la estrategia europea y la realidad local. Mientras Europa impulsa grandes corredores energéticos para eliminar cuellos de botella históricos, proyectos como COMENERG acompañan a los territorios —especialmente en zonas rurales y transfronterizas— para que la transición energética llegue a las personas y se construya desde lo local.
La transición energética no es solo una cuestión de grandes infraestructuras. Es también una cuestión de gobernanza, participación ciudadana y justicia energética. Y en ese camino, las comunidades energéticas locales tienen un papel protagonista.